El 5 de septiembre estaba yo con varias amigas tomando el típico café de sobremesa cuando ese nunca invitado a las tertulias se metió en nuestra conversación, ese nunca invitado es el sonido del Whatsapp. Era otro amigo que nos contaba que Uma Thurman había estado en el Garlochí, un típico y clasiquísimo bar sevillano decorado con vírgenes, cristos, barroco a más no poder. Y sí, aprovechando que Uma estaba en la ciudad por una boda, el dueño del establecimiento no dudó en ponerle de todo para que imitara las fotos que cuelgan en su establecimiento, nos mostraron las fotos y ahí quedó todo. Y exclamé: “¡Lo que no pase en Sevilla…!”. De ahí surgió este tweet:

Y dos semanas después veo la noticia por todos lados. Contactan conmigo programas nacionales de radio. Veo erratas inocentes y otras no tanto, de no haberse documentado en todo cuanto leo. Y es que encima de que la noticia pasó hace dos semanas, ni siquiera se paran a saber cuando ocurrió realmente. Sí que es actual que unas fotos se han hecho más virales ahora, pero lo llevan siendo desde entonces.

Las redes sociales como fuente de información no se daban cuando yo estudiaba Comunicación, y me temo que ahora no se da cotejar datos, o quizás la inmediatez por dar la noticia no lo fue entonces, pero el hecho de ser viral es lo que importa ahora antes de la veracidad.

Marta Segura

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