Voy a empezar poniendo las cartas sobre la mesa. Espero que esta cancelación de Territorios no sea definitiva, sino un hasta luego, para volver cual ave fénix de sus cenizas.

Y voy a hablar en primera persona, porque sé lo que supone una organización de un evento de esta magnitud, ya que tuve el placer de ser parte del equipo de Territorios en varias ocasiones: Allá cuando ejercíamos de relaciones públicas buscando “Amigos de Territorios” en la Caja Negra, o hace pocos años en esa caracola de venta de entradas. Por aquel equipo de RRPP han pasado grandes profesionales con los que he tenido el placer de aprender, también gente que empezaba en esto y que nos insuflaba una cantidad de energía que hacía que viviéramos cada Festival como si fuera el primero, cargadísimos de ilusión y de pocas horas de sueño. Por todo lo que me ha dado este festival a nivel personal y profesional siempre estaré agradecida.

Solo los que hemos trabajado tantas horas en eventos sabemos del esfuerzo, sacrificio y, finalmente, disfrute que supone sacar un evento de estas características adelante, y si no era fácil en tiempos de bonanza imaginaos en la situación en la que poco a poco se ha ido viendo amenazada Territorios. No creo que haya mayor amor a Territorios que el que le tiene su padre, Juan Pedrosa. Todos los que hemos trabajado aquí sabemos que al final todo tenía su recompensa: El espectáculo que era ver disfrutar al público ante sus grupos favoritos.

No voy a ser yo quien entre a valorar el adiós, eso ya lo hacen otros afectados en las diferentes redes sociales, pero nunca olvidéis que quien más pierde en todo esto es la música. Quien no arriesga no gana, y aquí se jugó hasta la última carta a última hora, el último cartucho, eso también hay que valorarlo.

Ahora es muy fácil hacer leña del árbol caído, no creo que cualquier melómano tenga autoridad para criticar un cartel de artistas porque “no son los de siempre”. Nos hemos acostumbrado a ver críticas de carteles de festivales porque “no son los que me gustan”. En las redes estamos viendo una oda a la falta de respeto del artista porque sí. Querida persona que calificas como “Cartel de mierda” el del Festival que antes te molaba, el principio de todo respeto estriba en saber respetar otras músicas, y de eso se trataba Territorios, de las músicas del mundo, podrían llegarte más unas que otras pero viajabas entre diferentes estilos para conocer y aprender de ellos. La música es un viaje de culturas y era el alma del Festival Territorios. Sin moverte de Sevilla viajabas musicalmente por el mundo, y esa riqueza la hemos perdido aquí, espero que temporalmente.

Ese usuario de RRSS ahora se rasga las vestiduras lamentando cartel, o la pérdida de grandes eventos culturales en la ciudad, pero no se miró a sí mismo cuando juzgó un cartel con comentarios de este tipo:
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No menciono la fuente porque no le voy a dar publicidad, es tan difícil aparecer en un cartel, es tan difícil montar un cartelazo en estos tiempos como el que había montado Territorios en esta ocasión. Nunca entendí esa falta de respeto a lo que no coincide con tu gusto musical, al fin y al cabo la música también es un estado de ánimo, una situación y lo que hoy no te gusta, ese ritmo, quizás dentro de unos años te apasione.

Pero también he de ponerme en la piel del público del festival, porque también lo he sido, y me solidarizo con todos aquellos que han perdido vuelos y estancia en Sevilla. De alguna manera habrá que recompensar su fe en Territorios.

Marta Segura

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